18 junio 2008

Gustavo Martín Garzo

La Mano Quemada
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Cuento completo
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Querido Vincent:
Tu hermano Théo me ha dado la dirección del doctor Gachet, y es a él a quien dirijo esta carta para que te la entregue. También me ha dicho que el doctor te atiende como un padre y que desde que estás a su lado en Auvers-sur Oise, te encuentras mejor.
Te escribo para decirte que he leído el artículo que se ha publicado en “Le Mercure de France” sobre tu pintura. Siempre he sabido que antes o después tenía que suceder algo así, y que todos terminarían reconociendo tu trabajo. ¿No te acuerdas de que te reías de mí porque a todas las horas te estaba diciendo que terminarías por hacerte famoso? Ya lo ves, tu ignorante prima Kate, ha resultado ser más lista que todos los críticos de arte.
Théo me ha estado enseñando los cuadros que pintaste en el asilo y los dos terminamos llorando. ¿A ver si sabes lo que le he dicho? Que no te interesaba reproducir lo que tenías delante de los ojos, sino que te servías arbitrariamente del color para expresar con más fuerza lo que pasaba por tu alma.
¡Pobre Vincent! ¡Qué mal me porté contigo! Me asustaba tu violencia, tu forma extraña de mirar el mundo, como si fuera un lugar hermoso pero también aquel donde uno puede arruinarse, volverse loco, cometer crímenes.
Recuerdo cuando volviste a Teten, a la casa de tu padre, y todos los problemas que ocasionaste por aquella locura que te dio de perseguirme. Recuerdo mi huida a La Haya y aquella tarde terrible en que amenazaste con quemarte la mano si no te permitía verme. También la última vez que te vi. Te habías enamorado de aquella pobre prostituta Sien y llevabas meses viviendo con ella y sus hijos convencido de haber encontrado la felicidad. Conmovido por su miseria, pues siempre tuviste ese don terrible de la compasión, de hacer tuyo el dolor de los demás.
Luego supe de tus sucesivos cambios de residencia a través de Théo, al que visitaba a menudo. De tu período en Arlés y de tu ingreso, sobre todo, en el asilo de Saint-Remy, donde pintaste sin parar, como nunca lo habías hecho. Me bastó ver la luminosidad y alegría de aquellos cuadros, para parecerme que habías conseguido ese descanso, esa tranquilidad, que tan desesperadamente buscabas. Todos ven en tu pintura lo extraño, pero yo veo un bello mundo de esperanzas y de luz, aunque se escape inexorablemente de tus manos. Recuerdo nuestros paseos en Hete, cuanto amabas la naturaleza y tu capacidad para ver la belleza en las cosas sencillas. También aquello que solías decirme de que preferías pintar los árboles que veías desde tu ventana antes que visiones imaginarias.
Pero si hoy te escribo es para hablarte de uno de tus cuadros. Es un cuadro en el que se ve un jarrón con un ramo de lirios. Una de las ramas aparece caída. Es una rama alejada del agua que morirá pronto.

Théo me dijo que lo pintaste durante tu estancia en el asilo de Saint-Remy y yo supe al instante que esa rama eras tú. Me impresionó tanto que esa noche tuve un sueño en que me veía frente a unos lirios así. Veía la rama caída e intentaba colocarla en el agua, pero no podía porque tenía la mano quemada. Fíjate que extraño, esa mano que te quisiste quemar y que te habría impedido pintar era, en el sueño, la mía, y por más que quería recoger los lirios no podía hacerlo, aunque fuera entonces cuando estos se mostraran en toda su hermosura. Me desperté sobresaltada, comprendiendo que eso es tu pintura; una mano quemada tratando de volver al lugar de la vida.

Tu prima Kate.
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Comentario: Pocas veces veo a Martín Garzo ocupando los mostradores "de impacto" de las librerías. Y no será porque le falten méritos. No sé si la prima de quien se enamoró Van Gogh le escribió alguna vez pero puedo creer que sí. Y leyéndola, también puedo imaginar que, a la vuelta de muchos años, su tono hubiera sido ése; de serena comprensión y de melancolía por lo que, tal vez, hubiera podido ser de no impedirlo la locura de Van Gogh, tan extrema en sus reacciones personales. Esta forma de tratar los personajes me gusta mucho en Martín Garzo; los dota de una percepción de sí mismo y del otro que supera la acción y la comprende aunque ni siquiera esa acción, como tal, haya llegado a realizarse.
Os dejo dos enlaces aquí. Uno sobre Van Gogh y sus relaciones familiares, donde aparece el episodio con su prima Kate y la página personal de Gustavo Martín Garzo. En esta última hay dos frases que me gustan tanto que no puedo esperar a que las busquéis :)
"Siempre me ha gustado la gente estudiosa. Esas personas que se preguntan, que quieren saber, que no se conforman con lo que les dicen. Las personas que piensan. Que no solamente prestan atención a lo que tienen, sino que se preguntan por lo que las falta "
"Creo que no podría vivir sin libros, que no podría vivir sin leer. En ningún otro lugar de la tierra uno encuentra tantas cosas para admirar"
Los enlaces:
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01 junio 2008

Gianni Rodari

Gramática de la Fantasía
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9. El error creativo
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De un lapsus, puede nacer una historia, no hay en ello ninguna novedad. Si, tecleando a máquina un artículo, da la casualidad de que escribo "Manzania" en lugar de "Tanzania", queda descubierto un nuevo país perfumado y silvestre: sería una pena tacharlo de los mapas de lo posible con la correspondiente goma; mejor explorarlo, como turistas de la fantasía.
Si un niño escribe en su cuaderno " es tilo de vida", tengo la opción de corregir el error con una marca roja o azul, o seguir su provocadora sugerencia y escribir la historia de ese "tilo" maravilloso, frecuente, por otra parte, en la flora de España. ¿Existirá también un "tilo de muerte"? ¿Será la "tila de vida", por el contrario, una infusión para hacerse inmortales..?
Un magnífico ejemplo de error creativo es el que se encuentra, según Thompson (Los cuentos en la tradición popular), en La Cenicienta de Charles Perrault; el zapatito que, en principio, debería haber sido de "vair" (vero, piel de marta cebellina), sólo por una afortunada desgracia se volvió de "verre" (vidrio o cristal). Un zapatito de cristal es sin duda mucho más fantástico que una pantufla cualquiera de pelo, y más rica en seducciones, aunque sea hija del retruécano o del error de transcripción.
[...] La "serpiente bidón" nace de la "serpiente pitón", de modo claramente diferente de como "mandolina" nace de "china". Y los dos objetos -por ejemplo, "agüita" y "aguita" (sin diéresis)- siguen siendo parientes cercanos; el significado del segundo se puede solo deducir del significado del primero. Es una "enfermedad" del primer significado. Esto resulta claro en el ejemplo de "corazón" y "conrazón"; el "conrazón" es, sin lugar a dudas, un "corazón" enfermo de racionalismo. Le hace falta algún estimulante de la pasión.
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Comentario: Hay que recurrir a Rodari cuando se nos acaba el "fuelle inventivo". Él, a su vez, recurre a las fuentes de lo maravilloso que le proporcionan Propp, Afanasiev, Thompson y otros grandes estimuladores de la fantasía, en todas sus ramas. Porque lo fantástico y lo milagroso nos rodea, aunque es tanta nuestra torpeza que apenas lo entrevemos. Y Rodari recurre a las mentes que aún no saben que el mundo es de cemento y de máquinas, de intereses y de política. Pretende estimular la creación desde la infancia que es donde, de verdad, empieza todo escritor y el lugar al que regresa el resto de su vida.
El Autor: Gianni Rodari, profesor, periodista y divulgador de la nueva pedagogía en Italia, empezó a escribir literatura infantil en 1950. Después de publicar más de 20 libros, recibió en 1970, el premio más importante que se concede a la Literatura Infantil: el Hans Christian Andersen. La idea que lo hizo imprescindible para cualquiera que decida explorar en el lenguaje escrito, fue su "binomio fantástico" , motor imprescindible presente en todas las propuestas de estudios literarios.

27 mayo 2008

Publio Ovidio Nason

El Arte de Amar
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En el Circo
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Y no pierdas de vista la carrera de caballos prestigiosos: el Circo, que da cabida a tanta gente, ofrece muchas ventajas. No hay necesidad de hacer signos con los dedos para transmitir recados ni tienes que mover la cabeza para dar a entender que has recibido un mensaje. Siéntate al lado de tu dueña, si nadie te lo impide; acerca tu costado al suyo todo lo que puedas, sin miedo, puesto que, aunque tú no quieras, la estrechez de los asientos obliga a juntarse y por imposición del lugar has de rozar a la joven. Entonces busca la ocasión para empezar una charla amistosa y sean palabras triviales las que den comienzo a la conversación. Trata de preguntarle con mucho interés de quién son los caballos que se acercan, e inmeditamente apoya al auriga que apoye ella, cualquiera que sea. Y cuando aparezca la nutrida procesión con las imágenes en marfil de los dioses celestiales, aplaude con mano calurosa a la soberana Venus; y, como suele suceder, si algo de polvo cayera por casualidad en el regazo de la joven, sacúdeselo con los dedos, y aunque no haya polvo ninguno, sacúdeselo de todas formas, como si lo hubiera: cualquier cosa te puede servir para mostrar tu amabilidad; si el manto le cuelga y le arrastra por tierra, recógeselo y álzalo deprisa del inmundo suelo; después de lo cual y en premio por tu amable gesto, tendrás la suerte de contemplar, sin que se oponga a ello la joven, sus piernas con tus propios ojos.
Aparte de eso, mira hacia atrás, no vaya a ser que el que está sentado detrás de vosotros, quienquiera que sea, empuje y apoye sus rodillas en la delicada espalda de ella. Los pequeños detalles cautivan a los espíritus sensibles: a muchos les ha sido útil mullir el cojín con mano habilidosa; les fue también provechoso agitar una tablilla para darle un poco de aire y poner un hueco escabel debajo de su tierno pie. Estas son las ocasiones que para conseguir un nuevo amor te brindará el Circo, asi como el foro bullicioso en el que se esparce la funesta arena. En esa arena ha luchado más de una vez el hijo de Venus, y aquel que contemplaba las heridas fue herido a su vez; mientras hablaba, tocaba su mano, le pedía un programa y deseaba que venciera uno de los dos luchadores -aquel por el que había apostado- lanzó un gemido al sentirse vulnerado, víctima de una alada saeta, y él mismo fue parte del espectáculo que estaba contemplando.
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Comentario: Es solo el principio del recorrido que hace Ovidio por la Ars Amatoria. Todo un tratado, minuciosamente estudiado y escrito. Enseña por igual a hombres y mujeres como actuar para conquistar, conseguir, retener, y también engañar, a la persona objeto de nuestro deseo y/o amor.
Para su desgracia, coincidió en el tiempo con Augusto, que se había propuesto erradicar la vida licenciosa en que se había instalado la nobleza de Roma. Un libro que enseñara los entresijos y argucias sexuales no sería, precisamente, lo que más agradara al Emperador. Aunque el origen nobilísimo de Ovidio le evitó la deportatio, fue condenado a la relegatio que no comportaba la pérdida de la ciudadanía romana ni de sus bienes. Ni Augusto ni su sucesor, Tiberio le perdonaron jamás y Ovidio no pudo volver a su amada Roma.
El autor: Nació en Sulmona, en la Italia central, no muy lejos de Roma, en el año 43 a.C. Era un tiempo singularmente convulso políticamente; es el momento del final irrevocable de la República Romana que es aplastada por el triunvirato constituído por Marco Antonio, Octavio y Lépido. De su fracaso nacería otra etapa; la de Augusto, que volvería a instalar la realeza. Ovidio dejó de lado aquellas profesiones para las que le habían preparado, la política y el derecho, en favor de la literatura que no le obligaba a someterse a la voluntad asimiladora del prepotente Augusto. Le costó caro, pero no antes de haber publicado algunas grandes obras: Fastos, Metamorfosis, Heroidas, Tristia y Pontica, Ars Amatoria y Amores, entre otras. Como ya he dicho, fue desterrado a Tomis, donde murió, lejos de toda su familia, el año 17 d.C.

09 mayo 2008

José Antonio Marina

La Selva del Lenguaje
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Páginas 63 y 64
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Caeré en la tentación de contarles algunas historias de palabras, para aliviar la andadura. Los deslizamientos, ya lo he dicho, son a veces externos, casuales, y otras en cambio pertenecen al propio desarrollo del análisis del objeto designado. Un caso de evolución externa lo proporciona la historia de la palabra francesa "timbre", que en la actualidad significa "sello de correos" pero que originariamente significaba "tripa". Es difícil adivinar los vericuetos que condujeron a la palabra de las manos del charcutero a las del cartero.
El caso es que las tripas pasaron a emplearse en los tambores, de donde salió "tímpano", como membrana sonora (también témpano). Los tambores se representaban en los escudos nobiliarios y "timbre" pasó a ser un término heráldico. Cuando el escudo figuró en los sellos conque se autentificaban los documentos pasó a significar "sello" (todavía en castellano se habla de "papel timbrado"), y cuando se estableció Correos, las estampillas heredaron la función que tenían los antiguos sellos nobiliarios.
Un caso distinto lo proporciona la palabra "melancolía", en cuya historia hay un cambio en el contenido, es decir, un deslizamiento interno. Etimológicamente designa la locura furiosa provocada por la bilis negra (melanós jolé), de la que habla el Corpus hipocrático. Se mantuvo así durante muchos siglos hasta que en el barroco la melancolía se puso de moda, deja de usarse como término médico y se convierte en una tristeza elegante. Con el romanticismo pasa a ser un dulce malestar. "Melancolía es la dicha de ser desdichado", escribió Víctor Hugo. Paralelamente aparece la palabra " spleen", que significa una tristeza dandy y poco trágica, y tiene también orígenes médicos. Procede de "esplenós" que significa "bazo".
A veces se toma una parte del significado como si fuera el todo, con lo que se producen divertidas contradicciones. En este momento se usa en castellano la expresión "en lo más álgido de la discusión", queriendo designar la situación más acalorada. Sin embargo, "álgido" significa "el momento más frío".
[...]
En Mexico, de tanto repetir "una cerveza fría", se ha simplificado a "déme una fría". Es decir, "fría" se ha convertido en sinónimo de cerveza, con lo que los bebedores que la prefieran del tiempo tienen que pedir "una fría del tiempo" o "una fría que no esté muy fría". El lenguaje no deja de producir sorpresas.
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Comentario: Este es uno de los libros que más me gustan de Marina. Se extiende sobre el lenguaje, sobre nuestro idilio con las palabras y sobre el porqué de nuestros soliloquios. El hombre es palabra, más que ninguna otra cosa y es importante aprender sobre ellas. El recorrido del libro es largo, con terminales para la medicina, la psicología, la comunicación, la comprensión y el habla creadora, entre otras cosas.
Para los que amamos las palabras, altamente recomendable :)

24 abril 2008

Miguel de Cervantes

Don Quijote de la Mancha
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Fragmento del cap. 23. En Sierra Morena.
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Así como don Quijote entró por aquellas montañas, se le alegró el corazón, pareciéndole aquellos lugares acomodados para las aventuras que buscaba. Reducíansele a la memoria los maravillosos acaecimientos que en semejantes soledades y asperezas habían sucedido a caballeros andantes. Iba pensando en estas cosas tan embebecido y transportado en ellas, que de ninguna otra se acordaba. Ni Sancho llevaba otro cuidado -después que le pareció que caminaba por parte segura- sino de satisfacer su estómago con los relieves que del despojo clerical habían quedado; y así, iba tras su amo sentado a la mujeriega sobre su jumento, sacando de un costal y embaulando en su panza; y no se le diera por hallar otra ventura, entretanto que iba de aquella manera, un ardite.
En esto, alzó los ojos y vio que su amo estaba parado, procurando alzar no sé qué bulto que estaba caído en el suelo, por lo cual se dio priesa a llegar a ayudarle, si fuese menester; y cuando llegó fue a tiempo que alzaba con la punta del lanzón un cojín y una maleta asida él, medio podridos, o podridos del todo, y deshechos; mas, pesaba tanto, que fue necesario que Sancho se apease a tomarlos, y mandóle su amo que viese lo que en la maleta venía.
Hízolo con mucha presteza Sancho, y, aunque la maleta venía cerrada con una cadena y su candado, por lo roto y podrido della vio lo que en ella había, que eran cuatro camisas de delgada holanda y otras cosas de lienzo no menos curiosas que limpias, y en un pañizuelo halló un buen montoncillo de escudos de oro; y así como los vio, dijo:
-¡Bendito sea todo el cielo, que nos ha deparado una aventura que sea de provecho!
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Con unas horas de retraso, la imprescindible lectura del 23 de abril. Y de cualquier otro día.

08 abril 2008

Olvido García Valdés

Poema sin título del libro "Y todos estábamos vivos"
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Juntas en la cocina sin apenas
hablar, un lugar no exclusivo
de mujeres, que sigue al parecer
siendo exclusivo. Casi nada en común,
salvo contradicciones que sujetan
y asemejan. Nos enmarca este espacio
al que creemos ya no pertenecer. De ellos
el mundo y la sala grande, conversación
de lengua reductora, el chiste sexual,
la perspectiva hollada, cierto
poder, risas, el mundo. Al mundo
salgo, que es único consuelo, campos
y árboles hoy que es mayo, y la savia
estalla verde y varón según la lengua,
el mundo que consuela y el que no,
ajenos ambos hoy a mí, que camino
con daño en lo ajeno que la vida deja.
*
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Comentario: Compré, hace mucho, un volumen de poemas de O. García Valdés y había leído las traducciones, en colaboración con M. Zgustova, de dos poetas rusas que admiro mucho: A. Ajmatova y M. Tsvetaieva. El libro me gustó, pero no llegó a calarme. Hace poco encontré esta nueva obra, que ha merecido el Premio Nacional de Poesía 2007, le di un vistazo y me lo traje. Tenía "algo". Esa sensación de no equivocarme si lo compraba. Aún no sé muy bien que es ese "algo", pero estoy en ello y cuando lo sepa, vuelvo y os lo cuento. Es que acabo de empezar a leerlo en serio y no me ha dado tiempo de enterarme más :)

31 marzo 2008

Próspero Mérimée

La Perla de Toledo
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Cuento completo
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¿Quién me dirá si el Sol es más bello en el amanecer que en el ocaso? ¿Quién me dirá del olivo y el almendro cuál es el más bello árbol? ¿Quién me dirá entre el valenciano y el andaluz cuál es el más bravo? ¿Quién me dirá cuál es la más bella de las mujeres?
-Yo le diré cuál es la más bella de las mujeres: es Aurora de Vargas, la Perla de Toledo.
El Negro Tuzani ha pedido su lanza, ha pedido su escudo: su lanza la coge con la mano derecha; su escudo pende de su codo. Desciende a su caballeriza y considera a sus cuarenta caballos, uno detrás de otro.
Dice:-Berja es la yegua más vigorosa: sobre su larga grupa traeré a la Perla de Toledo o, por Alá, Córdoba no volverá a verme jamás.Parte, cabalga, llega a Toledo, y encuentra a un anciano cerca de Zacatín.
-Anciano de la barba blanca, lleva esta carta a don Guttiere, a don Guttiere de Saldaña. Si es hombre vendrá a combatir contra mí cerca de la fuente de Almami. La Perla de Toledo debe pertenecer a uno de nosotros.
Y el anciano ha tomado la carta, la ha tomado y la ha llevado al Conde de Saldaña cuando jugaba al ajedrez con la Perla de Toledo. El Conde ha leído la carta, ha leído el desafío, y con su mano ha golpeado la mesa tan fuerte que todas las piezas se han tumbado.
Y se levanta y pide su lanza y su buen caballo; y la Perla también se ha levantado toda temblorosa, pues ha comprendido que él iba a un duelo.
-Señor Guttiere, don Guttiere Saldaña, quédese, se lo ruego, y juegue otra vez conmigo.
-No jugaré más al ajedrez; quiero jugar el juego de las lanzas en la fuente de Almami.
Y los lloros de Aurora no pudieron pararlo, pues nada detiene a un caballero que acude a un duelo. Entonces la Perla de Toledo toma su manto, monta sobre su mula y se dirige a la fuente de Almami.
Alrededor de la fuente la hierba está roja. Roja también está el agua de la fuente; pero no es ni una pizca de sangre de un cristiano la que enrojece la hierba, la que enrojece el agua de la fuente. El Negro Tuzani está acostado sobre su espalda: la lanza de don Guttiere se ha quebrado en su pecho: toda su sangre se pierde poco a poco. Su yegua Berja lo mira llorando, pues ella no puede curar la herida de su amo.
La Perla desciende de su mula y, compasiva, se acerca al negro Tuzani:
-Caballero, tenga buen ánimo: vivirá todavía para casarse con una bella mora, mi mano sabe curar las heridas que hace mi caballero.
-¡Oh perla tan blanca, oh perla tan bella! Arranca de mi seno este trozo de lanza que lo desgarra; el frío del acero me hiela.
Ella se ha acercado sin desconfianza; pero él ha reanimado sus fuerzas, y con el filo de su cimitarra marca ese rostro tan bello.
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Comentario: Muy breve, este cuento posee todos los elementos que necesitamos para entender la tragedia y los caracteres de sus personajes. Mérimée se adelantó a su tiempo. Y mucho. Recordamos de este escritor que es el autor del libreto de la ópera Carmen y apenas nada más, pero fue un hombre cultísimo que logró escribir una ingente obra que abarca casi todos los géneros. Toda su vida fue un enamorado de España y lo dejó plasmado en negro sobre blanco en múltiples ocasiones. Arriba, en el título, hay un vínculo a la Wikipedia para que le conozcáis un poco más, en el caso de que no sepáis mucho de él, o que os apetezca saberlo.

27 marzo 2008

Anne Tyler

Propios y Extraños
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Capítulo I
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A las ocho de la noche el aeropuerto de Baltimore estaba casi desierto. Los anchos y grises pasillos estaban vacíos, los quioscos estaban a oscuras y las cafeterías, cerradas. La mayoría de las puertas de embarque no tenía más vuelos programados; las pantallas de información estaban apagadas, y las hileras de sillas de plástico, desocupadas, ofrecían un aspecto fantasmal.
Pero se oía un lejano zumbido, un murmullo nervioso, al fondo de la sala de embarque D. Una niña, sobreexcitada, jugaba a girar sobre sí misma hasta marearse en medio del pasillo, y entonces apareció un adulto que la levantó en brazos y se la llevó- la niña no paraba de reír y retorcerse- a la zona de descanso. Y una mujer con un vestido amarillo, que al parecer llegaba tarde, corrió hacia la puerta de embarque con un ramo de rosas en los brazos.
Si te acercabas un poco más y doblabas la esquina que formaba el pasillo, te encontrabas ante lo que parecía ser una gigantesca fiesta con motivo del nacimiento de un niño. Toda la zona de descanso del vuelo procedente de San Francisco estaba abarrotado de gente que llevaba regalos envueltos con papel rosa o azul, o que sujetaba racimos de globos plateados con inscripciones que rezaban ¡ES UNA NIÑA! y de los que colgaban espirales de cinta rosa.
Un hombre agarraba el asa de mimbre de un moisés, y una mujer montaba guardia junto a una sillita de paseo con tantos adornos metálicos y tan llena de palancas que parecía capaz de participar en la carrera de Indinapólis. Al menos media docena de personas empuñaba cámaras de video, y otras muchas llevaban cámaras fotográficas colgadas al cuello. Una mujer hablaba con los labios pegados a una grabadora, con tono apremiante y confidencial. El hombre que estaba a su lado cargaba con un asiento infantil de coche tapizado de velvetón.
MAMÁ, rezaba la chapa que llevaba la mujer en la solapa, una de esas chapas plastificadas como las que se ven en los años de elecciones. Y la del hombre rezaba PAPÁ.
[...]
Y no sólo estaban MAMÁ y PAPÁ; también estaban la ABUELA y ABUELO, repetidos; dos juegos completos.
[..]
Una pausa. Una especie de momento de concentración.
Una mujer asiática elegantemente vestida salió por la puerta con un bebé en brazos. El bebé debía de tener cinco o seis meses, y ya podía mantener la espalda erguida. Tenía las mejillas regordetas y una asombrosa mata de pelo negro y liso, cortado muy recto a la altura de las orejas y con flequillo, y llevaba un pelele rosa. "¡Oh", exclamaron todos, incluso los extraños [...]
La futura mamá extendió ambos brazos y dejó que la grabadora colgara del extremo de su correa. Pero la mujer asiática se paró en seco con un aire autoritario que la protegía de cualquier aproximación. Se irguió y preguntó:
-¿Donaldson?
-Sí, Donaldson. Somos nosotros- contestó el futuro papá con voz temblorosa. Había conseguido librarse del asiento del coche (se lo había pasado a alguien sin mirar a quién), pero seguía detrás de su mujer y tenía una mano posada en su hombro, como si necesitara apoyo.
-Felicidades -dijo la asiática-. Esta es Jin -Ho.
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Comentario: A pesar de que aquí sólo aparece una de ellas, esta es una historia de dos familias que, en el mismo día y hora, reciben en adopción a sus hijas coreanas. Mientras la familia americana que hemos visto explaya su contento y su emoción, haciendo partícipes a todos sus miembros, la otra familia, los Yazdan, son solo tres; padre, madre y abuela. Y no hacen ningún ruido. Lo que no significa que no estén igualmente deseosos de recibir a su hija. El libro pone en contraste dos formas de vida. De un lado, los Donaldson, americanos hasta la médula; de otro, los Yazdan, inmigrantes iraníes. De similar nivel cultural y económico pero con las diferencias propias de su situación logran, a pesar de las reticencias y de los múltiples choques, ser tan familia entre ellos como sus familias de sangre. Esto es un resumen que no dice apenas nada de las múltiples facetas y lecturas que tiene el libro. Sería una novela más, si no fuera por el inmenso talento conque Tyler pone ante nosotros toda una batería de situaciones que nos introducen en la complejidad de las relaciones entre personas de diferentes culturas. Aunque parezca que las raíces de cada cual, hayan quedado atrás, no es cierto y muchas veces la negación es una afirmación en nuestros principios. Y eso, auqnue ni siquiera hayamos vivido nunca en el lugar del que procedemos.
La autora: Nació en Minneapolis en 1941. Es Licenciada en Literatura. Desde la publicación de "El Turista Accidental", en 1986, que ganó el Premio de la Crítica Estadounidense su éxito no ha cesado. Dos años más tarde se alzó con el Premio Pulitzer por "Ejercicios Respiratorios". Ha escrito también "Cuando éramos mayores" y "El matrimonio amateur", entre otras muchas obras. Es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras. Con todo merecimiento, a mi parecer.

20 marzo 2008

Amos Oz






Una Pantera en el Sótano

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Uno

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Muchas veces en la vida, me han llamado traidor. La primera fue a los doce años y tres meses, cuando vivía en un barrio a las afueras de Jerusalén. Fue durante las vacaciones de verano, faltaba menos de un año para que el gobierno británico se retirase del país y naciera, en medio de la guerra, el Estado de Israel.
Una mañana vimos en la pared de nuestra casa, debajo de la ventana de la cocina, escritas con unas letras gruesas y negras, unas palabras que decían: ¡Profi, boged sahfel! [Profi, vil traidor].
El término vil despertó en mí una inquietud que hasta hoy, mientras estoy sentado escribiendo esta historia, me sigue interesando: ¿puede haber un traidor que no sea vil? De no ser así ¿por qué se molestaría Chita Reznik (reconocí su letra) en añadir la palabra vil? Así que, entonces, ¿en qué casos la traición no es vil?
El mote de Profi se me quedó desde que era pequeño. Es el diminutivo de profesor, por la manía que tengo de jugar con las palabras. (Todavía em encantan las palabras: coleccionarlas, ordenarlas, mezclarlas, darles la vuelta, formarlas. Más o menos como hacen los que aman el dinero, con las monedas y los billetes, o los que aman el juego con las cartas)
Mi padre había salido a las seis y media de la mañana a comprar el periódico y se encontró con la pintada debajo de la ventana de la cocina. En el desayuno, mientras untaba mermelada de frambuesa en una rebanada de pan integral, hundió de repente el cuchillo casi hasta el mango en el fondo del bote, y con su voz pausada dijo:
-Muy bonito: Vaya sorpresa. ¿Qué ha tramado Su Excelencia para que nos honren con esta distinción?
Mi madre dijo:
-No la tomes con él desde por la mañana. Ya tiene bastante con que los niños lo incordien.
Mi padre iba vestido de color caqui, como casi todos los hombres del barrio de esa época. Tenía los ademanes y la voz de una persona que siempre tiene toda la razón. Sacó con el cuchillo una compacta masa de frambuesa del fondo del bote, cubrió uniformemente las dos mitades de la rebanada, y dijo:
-La verdad es que en nuestros días, casi todos usan el apelativo traidor con demasiada facilidad, pero ¿quién es traidor?. Ciertamente, alguien sin honor. Uno que a escondidas, por la espalda, a cambio de algún dudoso beneficio, ayuda al enemigo en contra de su pueblo. O para perjudicar a su familia y a sus amigos. Es más despreciable que un asesino. Y por favor termínate el huevo. El periódico dice que en Asia la gente se muere de hambre.
Mi madre arrastró el plato hacia ella y se comió el huevo y el resto del pan con mermelada, no por hambre sino por amor a la paz. Dijo:
-El que ama no traiciona.
Estas palabras de mi madre no iban dirigidas ni a mí ni a mi padre; a juzgar por su mirada, parecía estar refiriéndose al clavo que había encima del frigorifíco de la cocina, que no cumplía ninguna función.
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Comentario: Una de mis combinaciones preferidas en literatura; la infancia y los libros. Aunque estos últimos no forman parte, expresamente, del hilo argumental, están ahí, con una fuerte presencia. Profi, el protagonista, vive en al ambiente que precedió a la proclamación del estado de Israel. Un tiempo convulso, ideal para estimular la imaginación de un niño. Un soldado británico, interesado por la cultura israelí, le propone intercambiar lecciones de sus diferentes lenguas. En la cabeza del niño se dispara la posibilidad de conseguir información del enemigo durante ese intercambio. Naturalmente, no es eso lo que se consigue y en cambio, sus amigos creen que está traicionando a su país. Grandes palabras para grandes imaginaciones :)
Una novela preciosa y tierna, que tiene la virtud añadida de no entrar en polémicas políticas.
El autor: Nacido Amos Klausner, en Jerusalén, 1939. Ahora mismo, está considerado el mejor prosista en lengua hebrea moderna. Cursó estudios en la universidad de Jerusalén y en Oxford, Inglaterra.
Participó en las guerra de los Seis Días y Yom Kipur, y sigue siendo oficial del ejército, además de miembro de la Academia Hebrea y cofundador del Movimiento Paz Ahora, fundado en los años 70.
Mereció el Premio Píncipe de Asturias en el año 2007.

16 marzo 2008

Alfred Bosch

El Atlas furtivo
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Jafudá
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Cuentan las malas lenguas que mi nacimiento llegó rodeado de malos augurios y sucesos prodigiosos. Por razones obvias, soy incapaz de recordar lo que sucedió. Las crónicas escritas de aquel año glosan únicamente, como es natural, las gestas de los grandes monarcas: el alumbramiento de un triste vasallo, por interesante que fuera, no merece una palabra. Lo que puedo contar lo sé por boca de mis padres y de las habladurías populares. Y si bien de la memoria familiar me puedo fiar, tanto como guiarme puedo por los recuerdos de cualquier mortal honesto, no puedo dar crédito, ni remotamente, a las fantasías del vecindario.
Sí puedo afirmar sin temor a equivocarme, porque es algo de todos conocido, que nacer judío en Ciudad de Mallorca, el año cristiano de mil trescientos sesenta, no era ningún privilegio. Los aires enrarecidos del momento no acompañaban. La protección de reyes y nobles a los judíos empezaba a flaquear ante las prédicas de algunos frailes y la simpleza de los gentiles, sobre todo del pueblo llano. Bien es verdad que nuestro Rey había prometido seguridad a las juderías del reino. Sin embargo, algunos años antes de que yo naciera, llegó el hambre, que se cobró muchas vidas, y a continuación la gran peste. En la Península, los pueblos perdieron a la mitad de sus pobladores. Los cuerpos eran lanzados a los ríos o yacían por los caminos. Los carros llenos de muertos a rebosar, enfilaban día y noche el camino de las fosas comunes.
Por algún motivo, a la gente de la Judería se la convirtió en culpable de tanta penuria. Hasta aquella época, mis antepasados habían soportado burlas y desprecios. Pero, a partir de la muerte negra, empezaron a ser maltratados y perseguidos sin medida. Se rumoreaba que los rabinos habían envenenado los pozos para contaminar a los gentiles. Ayudados por los leprosos, recogían las escamas de los bubones y embadurnaban los muros y las puertas de los cristianos. Los hijos de Israel, culpados de la muerte de Jesucristo, eran acusados de servir a Satanás y de cometer crímenes rituales como crucificar a los recién nacidos. Los payeses, furiosos, aseguraban que los judíos escondían un rabo, sudaban sangre y desprendían el hedor de los ajos con que habían restregado el cadáver de Jesús.
En Francia, Inglaterra, Bohemia y Germania, los reyes habían abandonado a su suerte a los judíos. Sus barrios se habían vaciado y las familias huyeron hacia la Berbería o nuestras costas. El desastre se acercaba. no cabía duda. Sin embargo, en Mallorca, todo lo que ocurría más allá de la Dragonera parecía una fantasía de otro mundo. Mis mayores creían que, uan vez pasada la peste, volverían los años de bonanza y grandes aventuras: nuestra tierra sería de nuevo la de siempre. Mientras aguardaban, los Maestros de la Ley se entretenían con alambicados juicios sobre la Cábala y recitados dela Torá.
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Comentario: Por esta novela, Alfred Bosch, recibió el premio Sant Jordi, en 1998. Y luego ha ganado otros, como el "Prudenci Bertrana" y el "Ramón Llull". Y sin embargo, hay que encargar sus obras si deseas leerlas. No es nada fácil encontrarlas acercándose a los estantes de las librerías. Resulta contradictorio que, en el momento actual de auge "a los cielos" de las novelas de tema histórico, las mejor escritas, las mejor documentadas, las que mejor y más profundamente te introducen en los sucesos reales en que se desarrolla la ficción que presentan, sean las que no le "suenan" a casi nadie. Incluir unas cuantas fechas o nombres archiconocidos en un texto, no basta para dar solidez a unas circunstancias dentro de una época, y mucho menos sirven para dar credibilidad a las situaciones que viven los personajes. La Historia parece, en muchos casos, estar "descolgada" del argumento. O al revés; como queráis. Aprecio mucho los trabajos como este en que historia y ficción quedan tan perfectamente imbricados, que no podrías quitar una página sin que el libro perdiera su cohesión. Opinión personal, claro.
El autor: Mejor que yo:http://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_Bosch, aunque podéis encontar más información con una búsqueda en catalán. No lo leemos pero hablamos de él en la red.
Algo es algo :)

10 marzo 2008

Santiago Roncagliolo

Abril Rojo
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Jueves 9 de marzo
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Con fecha miércoles 8 de marzo de 2000, en circunstancias en que transitaba por las inmediaciones de su domicilio en la localidad de Quinua, Justino Mayta Carazo (31) encontró un cadáver.
Según ha manifestado ante las autoridades competentes, el declarante llevaba tres días en el carnaval del referido asentamiento, donde había participado en el baile del pueblo. Debido a esa contingencia, afirma no recordar dónde se hallaba la noche anterior ni ninguna de las dos precedentes, en las que refirió haber libado gran cantidad de bebidas espirituosas. Esa versión no ha podido ser ratificada por ninguno de los 1.576 vecinos del pueblo, que dan fe de haberse encontrado asimismo en el referido estado etílico durante las anteriores 72 horas con ocasión de dicha festividad.
Durante el amanecer del 8, el susodicho Justino Mayta Carazo (31) declara haberse apersonado a la plaza del pueblo conjuntamente con Manuelcha Pachas Ispijuy (28) y Deolindo Páucar Quispe (32), quienes no lo han podido corroborar. A continuación, según manifiesta el declarante, tomó conciencia de sus obligaciones laborales para con la bodega Mi Perú en la que cumple funciones de vendedor. Se levantó y se dirigió al citado emplazamiento, con el inconveniente de que a la mitad del camino fue víctima de un repentino ataque de agotamiento y decidió volver a su domicilio a gozar de un merecido reposo.
Antes de llegar a su puerta, el ataque se agravó, ingresando el susodicho en el domicilio de su vecino Nemesio Limanta Huamán (41) para descansar antes de retomar los quince metros faltantes hasta la puerta de su domicilio. Según afirma, al ingresar al inmueble, no notó nada sospechoso ni encontró a nadies y se dirigió a través del patio directamente al pajar, donde se recostó. Manifiesta haber pasado ahí las siguientes seis horas solo. Nemesio Limanta Huamán (41) ha refutado su versión afirmando que a las doce horas sorprendió abandonando el pajar a la joven Teófila Centeno de Púcar (23), esposa de Deolindo Páucar Quispe (32) y dotada, según testigos, de unas considerables postrimerías y un apetito carnal muy despierto, lo cual ha sido prácticamente desmentido tanto por su cónyuge como por el susodicho Justino Mayta Carazo (31).
Una hora después, a las trece horas, en circunstancias en que estiraba los brazos para despertarse, el declarante manifiesta haber tocado un cuerpo áspero y rígido oculto a medias entre la paja. En la creencia de que podría tratarse de una caja de dinero oculta propiedad del propietario del inmueble, el declarante decidió proceder a su exhumación. la Fiscalía Districtal Adjunta ha procedido a amonestar al declarante por sus manifiestas malas intenciones, a lo que Justino Mayta Carazo (31) ha respondido con muestras de genuino arrepentimiento declarando que procedería a confesarse con el sacerdote Julián González Casquignan (65), párroco de la citada localidad.
Aproximadamente a las trece horas con diez minutos, el susodicho declarante consideró que el objeto era demasiado grande para constituir una caja, asemejando más bien un tronco quemado. negro y pegajoso. Procedió a retirar las últimas briznas de paja que lo cubrían, encontrando una superficie irregular perforada por diversos agujeros. Descubrió, según refiere, que uno de esos agujeros constituía una boca llena de dientes negros, y que en la prolongación del cuerpo quedaban aún retazos de la tela de una camisa, igualmente calcinada y confundida con la piel y las cenizas de un cuerpo deformado por el fuego.
Aproximadamente a las trece horas con quince minutos, los gritos de terror de Justino Mayta Carazo (31) despertaron a los otros 1.575 vecinos de la localidad.
Y para que así conste en acta, lo firma a 9 de marzo de 2000, en la provincia de Huamanga.
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Félix Chalcatana Saldívar
Fiscal Districtal Adjunto
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Mi comentario: Me reí mucho con este comienzo, aunque ya sabía que el libro era trágico. Tomado, en parte, de hechos y documentos judiciales auténticos, el argumento nos pasea por una serie de situaciones tan delirantes, que llevan al límite la inmensa inocencia de su protagonista. Un hombre que, según el autor "nunca ha hecho nada malo, nunca ha hecho nada bueno, nunca ha hecho nada que no estuviese claramente estipulado en los reglamentos de su institución", y que se ve atrapado sin remedio; enfrentado al terror y al desconcierto, en medio de una tierra arrasada por la violencia de unos y otros.
Un personaje de antología este fiscal de Roncagliolo.
El autor: Nació en Lima en 1975. Con esta novela consiguió el Premio Alfaguara en 2006. Es guionista, dramaturgo, autor de libros infantiles y colabora en varios periódicos de América Latina y España, además de mantener un blog muy conocido. Alguna cosa más:

03 marzo 2008

Markus Zusak

La Ladrona de Libros
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Fragmentos de las páginas 136 y 137
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-Jesús, María...
Lo dijo en voz alta, las palabras se derramaron por la habitación llena de libros y frío. ¡Libros por todas partes! No había pared que no estuviera forrada de abarrotadas e impecables estanterías. Apenas se veía la pintura. Las letras impresas en los lomos de los libros negros, rojos, grises, de cualquier color, eran de todos los tamaños y estilos imaginables. Era una de las cosas más bellas que Liesel Meminger había visto nunca.
Sonrió, maravillada.
¡Cómo podía existir una habitación así!
De hecho, cuando intentó borrar la sonrisa de su cara con la manga, enseguida se dio cuenta de que era inútil. Notó los ojos de la mujer sobre su cuerpo. Cuando se volvió hacia ella, se habían detenido a descansar en su rostro.
Reinaba un silencio más profundo del que creía posible, un silencio que se extendía como una goma elástica que ansiaba romperse. La niña la rompió.
-¿Puedo?
La palabra esperó, rodeada de un espacio inmenso de madera. Los libros estaban a kilómetros de distancia.
La mujer asintió.
-Claro que puedes.
Poco a poco, la estancia empezó a encogerse hasta que la ladrona de libros pudo tocar las estanterías, a unos pocos pasos de ella. Pasó la palma de la mano por la primera, atenta al rumor de las yemas de los dedos deslizándose sobre la columna vertebral de los libros. Sonaba como un instrumento o como las notas de unos pies a la carrera. Utilizó ambas manos. Recorrieron una estantería tras otra. Y rió. La voz resonó en su garganta, y cuando al fin se detuvo en medio de la habitación, pasó varios minutos dirigiendo la mirada de las estanterías a sus dedos y de estos a las estanterías.
¿Cuántos libros había tocado?
¿Cuántos había sentido?
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Comentario personal. Me dijeron, y había leído alguna crítica en el mismo sentido, que era una pesadez de libro; le di una ojeada por curiosidad y salí como una exhalación a comprarlo. Y menos mal que lo encontré a la primera :)
Teniendo en cuenta el panorama actual de publicaciones en el apartado de novela, y comparada con éxitos tan apabullantes como el de "La Catedral del Mar", por ejemplo, no veo razón alguna para desmerecerla. Seguramente no es una obra para la inmortalidad, pero sus más de quinientas páginas, se leen sin que se rompa el ritmo narrativo y sin que lo trágico de la situación se convierta en un folletín lacrimógeno lleno de situaciones forzadas.
Otra vez, como en el cuento de Clarice Lispector que ya dejé aquí, la fascinación que ejercen los libros, el hecho de tenerlos entre las manos, acariciarlos, demorarse entre sus páginas, desearlos como si se tratara del oro del Perú, el ansia por desentrañar los misterios que se esconden en las palabras que contienen, consigue que la vida tenga un objetivo, más allá de las miserias, físicas o morales, que les toca vivir a los personajes.
O que nos toca vivir, porque también nosotros somos, o podríamos ser, exactamente igual. Aferrados a la palabra impresa como a un clavo ardiendo.

01 enero 2008

Luis García Montero

La ausencia es una forma de invierno
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Como el tiempo de un hombre derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela las canciones
cuando la tarde cae en la radio de un coche,
como los telegramas, como la voz herida
que cruza los teléfonos nocturnos,
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en la ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando tú me faltas,
con esa misma nieve que me ha dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte.
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Y es verdad; la ausencia es un invierno doloroso. Pero luego... "Volverán las oscuras golondrinas..."
Y será primavera.
Espero.

07 diciembre 2007

Tradición y adecuación

Si navegáis con el IExplorer, ya estáis escuchando una de las canciones interpretadas en el Teatro Español de Madrid, para sustentar y enriquecer la conferencia que pronunciaba Rafael Alberti; "La poesía popular en la lírica española". Esto sucedía en 1933. En el escenario, además de Alberti, Federico García Lorca y Encarnación López, "La Argentinita", que en 1931 ya habían grabado, con la discográfica "La Voz de su Amo", una docena de canciones tradicionales andaluzas, todas ellas recopiladas y armonizadas por Federico, quien también las interpretaba al piano y, seguramente, añadió a los textos lo que se pudiera haber perdido con el paso de los años. No queda muy claro si alguna letra es totalmente suya, aunque sí se aclara que una de ellas, "El paño moruno", es de Manuel de Falla; letra y música.
Pero esa no es la que escucháis, como ya habréis notado :)
"Anda Jaleo" es una bulería, o bulerías. No sé mucho acerca de los palos del flamenco, pero de éste, creo que sé, que es el único palo en el que un bailaor puede saltar al interpretarlo y sé que ese corro que se forma al final de las juergas flamencas, en que alguien sale a dar unos pasos de baile y luego cede su sitio a otro, son bulerías. Y hasta aquí creo que puedo contar sin meterme en grandes berenjenales.
Me interesa mucho la forma en que las canciones tradicionales o populares, cambian para adecuarse y responder a unas necesidades que son del alma. Quizá no sepamos componer música, pero casi todos podemos, con mayor o menor fortuna, inventar unas cuantas líneas, unas pocas palabras que sean compatibles con un ritmo dado y expresen nuestros deseos o nuestras circunstancias.
Esto sucede con gran frecuencia en el ámbito militar y en tiempos de guerra, cuando una canción puede convertirse en todo lo que uno posee y poner de manifiesto aquello por lo que se juega la vida en la batalla. Quizá el ejemplo más representativo de ésto, es la famosa "El Puente de Gandesa", cantada con muchas letras diferentes, y también en todos los idiomas de los componentes de las Brigadas Internacionales. Os dejo la letra de "Anda Jaleo" en versión original y en una de las versiones republicanas de las que he encontrado.
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La versión de García Lorca, en la voz de Carmen Linares.
*
Yo me subí a un pino verde
por ver si la divisaba
y sólo divisé el polvo
del coche que la llevaba.
Anda jaleo, jaleo;
ya se acabó el alboroto
y ahora empieza el tiroteo.
En la calle de los Muros
han matado a una paloma.
Yo cortaré con mis manos
las flores de su corona.
Anda jaleo, jaleo;
ya se acabó el alboroto
y ahora empieza el tiroteo.
No salgas, paloma, al campo,
mira que soy cazador
y si te tiro y te mato
para mí será el dolor,
para mí será el quebranto.
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Esta versión republicana se titula "El Tren Blindado".
*
Yo me subí a un pino verde
por ver si Franco llegaba
y sólo vi un tren blindado
lo bien que tiroteaba.
Anda jaleo, jaleo, jaleo,
silba la locomotora
y Franco se va a paseo
y Franco se va a paseo.
Por tierras altas de Burgos
anda Mola sublevado,
ya veremos cómo corre
cuando llegue el tren blindado.
Anda jaleo, jaleo, jaleo,
silba la locomotora
y Mola se va a paseo
y Mola se va a paseo.
Yo me fui en el tren blindado
camino de Andalucía
y vi que Queipo de Llano
al verlo retrocedía.
Anda jaleo, jaleo,
silba la locomotora
y Queipo se va a paseo.
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Solo quiero añadir que el post no tiene nada que ver con la memoria histórica de nadie. Tiene que ver conque he estado escuchando la música y me he acordado del tema del cambio de los textos en las canciones. No; por si acaso.
:)

23 noviembre 2007

Nicanor Parra

Preguntas a la hora del té
.=.=.=.=.=.
Este señor desvaído parece
una figura de un museo de cera;
Mira a través de los visillos rotos;
que vale más, ¿el oro o la belleza?,
¿vale más el arroyo que se mueve
o la chépica fija a la ribera?

A lo lejos se oye una campana
que abre una herida más, o que la cierra:
¿Es más real el agua de la fuente
o la muchacha que se mira en ella?
No se sabe, la gente se lo pasa
construyendo castillos en la arena.

¿Es superior el vaso transparente
a la mano del hombre que lo crea?
Se respira una atmósfera cansada
de ceniza, de humo, de tristeza:

Lo que se vio una vez ya no se vuelve
a ver igual, dicen las hojas secas.
Hora del te, tostadas, margarina.
Todo envuelto en una especie de niebla.
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Mi comentario: Nicanor es el hermano mayor de Violeta Parra. Un gran poeta sobre el que planea la sombra de su famosa hermana de tal modo, que oír "Parra" y ponernos a cantar "Gracias a la vida" es todo uno, sin fijarnos en que hay un nombre distinto ante el apellido. Y vale la pena distinguir, sin mermar méritos.
El autor: Profesor de matemáticas, por cierto, ya publicaba poemas en 1937; recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1969 y, en 1991, el Premio Juan Rulfo, entre muchos otros galardones, becas y reconocimientos. Son famosos sus varios libros de lo que él llamó "Antipoemas". En 1954, dos poetas, uno novel (Parra), otro consagrado (Neruda), rompen con la poesía más convencional y publican, el primero, sus "Antipoemas", y el segundo, "Odas elementales" y dan paso, con ello, a la poesía conversacional, hablada, siguiendo los pasos dejados siete siglos atrás por Gonzalo de Berceo, que se complacía escribiendo "en román paladino/ en el cual suele el pueblo/ fablar a su vecino". Este poema, es uno de esos poéticos "antipoemas"
Desde el título primero, se accede a la página que le dediqué en mi web de Poetas. Podréis leerlo con la música de Victor Carbajo de fondo.

07 noviembre 2007

Friedrich Nietzsche

Diez mandamientos para escribir con estilo

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1-Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.

2-El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.

3-Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.

4-El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.

5-La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; también la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.

6-Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.

7-El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.

8-Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.

9-El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.

10-No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.
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Mi comentario: ¿Genial, no? No hay más comentarios :)
El autor: No, tampoco os digo nada de Nietzsche. No es necesario.

01 noviembre 2007

Horacio

Carminum I, 11. «Carpe diem»
*
(Traducción de Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar)
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No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter te conceda,
o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.

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Mi comentario: A Horacio debemos estas dos palabras que parece que todo el mundo sabe y entiende a la perfección: "Carpe diem" y ya vale de preocuparse. Pero no dice sólo eso el poeta; dice, también: "filtra tus vinos y adapta [...] una esperanza larga". A mí me gusta pensar que lo que dice es que pongamos en valor la vida que tenemos en este momento, sea cual sea; no solamente cuando lo estemos pasando la mar de bien.
Es uno de mis clásicos favoritos; y no sólo mío a juzgar por las veces que encuentro sus ideas y poemas, reflejados de mil maneras en la literatura.
El autor: Quinto Horacio Flavio, vivió entre los años 65 y 8 adC. Se ha conservado, prácticamente, toda su obra. Escribió Sátiras, Épodos, Odas y Epístolas. Encontraréis abundante información en la Red, si os interesan los clásicos.

30 octubre 2007

Herman Melville

Bartleby el escribiente
*
(frag. páginas 30-31)
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[...] Yo ayudaba en persona a confrontar algún documento breve, llamando a Turkey o a Nippers con este propósito. Uno de mis fines al colocar a Bartleby tan a mano, detrás del biombo, era aprovechar sus servicios en estas ocasiones triviales. Al tercer día de su estada, y antes de que fuera necesario examinar lo escrito por él, la prisa por completar un trabajito que tenía entre manos, me hizo llamar súbitamente a Bartleby. En el apuro y en la justificada expectativa de una obediencia inmediata, yo estaba en el escritorio con la cabeza inclinada sobre el original y con la copia en la mano derecha algo nerviosamente extendida, de modo que, al surgir de su retiro, Bartleby pudiera tomarla y seguir el trabajo sin dilaciones.
En esta actitud estaba cuando le dije lo que debía hacer, esto es, examinar un breve escrito conmigo. Imaginen mi sorpresa, mi consternación, cuando sin moverse de su ángulo, Bartleby, con una voz singularmente suave y firme, replicó:
-Preferiría no hacerlo.
Me quedé un rato en silencio perfecto, ordenando mis atónitas facultades. Primero se me ocurrió que mis oídos me engañaban o que Bartleby no había entendido mis palabras. Repetí la orden con la mayor claridad posible; pero con claridad se repitió la respuesta:
-Preferiría no hacerlo.
-Preferiría no hacerlo - repetí como un eco, poniéndome en pie, excitadísimo y cruzando el cuarto a grandes pasos -. ¿Qué quiere decir con eso? Está loco. Necesito que me ayude a confrontar esta página; tómela - y se la alcancé.
-Preferiría no hacerlo -dijo.
Lo miré con atención. Su rostro estaba tranquilo; sus ojos grises, vagamente serenos. Ni un rasgo denotaba agitación. Si hubiera habido en su actitud la menor incomodidad, enojo, impaciencia o impertinencia, en otras palabras, si hubiera habido en él cualquier manifestación normalmente humana, yo lo hubiera despedido en forma violenta. Pero, dadas las circunstancias hubiera sido como poner en la calle a mi pálido busto en yeso de Cicerón.
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Mi comentario: Este fragmento es el que recoge por primera vez la famosa frase de Bartleby "Preferiría no hacerlo", que se repite muchas veces más a lo largo de este relato de Melville. Un relato celebrado, y mil veces traído a colación literaria; la última, que yo sepa, por Enrique Vila-Matas en su magnífica novela "Bartleby y Compañía". Bartleby es un irrepetible personaje literario, a años luz, en cuanto a temperamento, de aquel otro que diera fama mundial a su autor; el capitán Acab.
El Autor: Herman Melville, escribió mucho más que "Moby Dick". Además de las ya nombradas aquí, sólo he leído "Benito Cereno", pero no debió gustarme mucho porque apenas la recuerdo :) De su poesía, no sé nada y eso sí que quiero subsanarlo. Más cosas sobre Melville: http://es.wikipedia.org/wiki/Herman_Melville
El Libro: El relato está incluído en un volumen titulado "Antologia del Cuento Triste", que contiene 25 cuentos de otros tantos autores muy conocidos. Fueron recopilados por Augusto Monterroso y Bárbara Jacobs que, por sí solos, ya son una garantía de calidad y buen hacer literario.
Ediciones Santillana. Colección "Punto de Lectura", por si os interesa. (Unos 15 euros, me parece recordar)
Os dejo aquí el texto completo, listo para descargar.

25 octubre 2007

Jorge Luis Borges

La Casa de Asterión
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(Cuento completo)
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Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.
Apolodoro, Biblioteca, III,I


Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito*) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro porque las noches y los días son largos.
Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya veras cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.
No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que, alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto.
¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?
El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.
FIN* El original dice catorce, pero sobran motivos para inferir que, en boca de Asterión, ese adjetivo numeral vale por infinitos.
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Mi comentario: Cómo dije; Borges no está entre mis favoritos :( Sin embargo, éste relato, lo sé casi de memoria. Oír al Minotauro explicarse a sí mismo y al Laberinto es toda una experiencia. Especialmente si a una le gusta mucho la Mitología. Siempre había visto al Minotauro como un ser profundamente desgraciado. Y Borges lo vio mucho antes que yo, que para eso era un genio.
Lo tecleo exactamente como está escrito en la edición de que dispongo.

22 octubre 2007

Judy Budnitz

Cisterna
*
(fragmento final)
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Al cabo de unos días mi padre telefoneó, su voz sonaba tensa.
Tu madre ha hablado hoy con la clínica donde le hicieron la mamografía, dijo, pero no quiere decirme nada. Lleva todo el día en su cuarto, llorando. Ha estado una hora al teléfono hablando con tu hermana. Supongo que los médicos han encontrado algo, pero ya te avisaré cuando sepamos algo seguro.
Vale.
Colgué y telefonée a Mich.
Hola, dijo. Me dio la impresión de que casi se atraganta con uno de sus bolis.
Mich, dije, es tuyo ¿verdad?
Suspiró y dijo:
Es ridículo, pero pensé que le estaba haciendo un favor, pensé que le ahorraba un montón de preocupaciones.
Entraste en su lugar ¿verdad?
¿Sabes? Está más preocupada que si fuera ella la que tiene un bulto en el pecho. Siente como si fuera su bulto, como si estuviera reservado para ella y me lo hubiera pasado de algún modo.
Eso es una tontería, dije. Sentí que hablaba conmigo misma.
Aunque, ¿sabes qué?, si fuera posible, lo haría, dijo Mich. Quiero decir que si hubiera alguna forma mágica de sacarle un bulto del pecho y ponérmelo yo, lo haría sin dudar.
Ojalá pudiera hacerlo yo por ti.
Sí, podríamos compartirlo entre todas.
Un postre y tres tenedores.
Y más tarde, mientras permanecía sentada a solas en el suelo de mi piso, empecé a perder la pista de dónde acababa yo y dónde empezaba la gente, y me acordé de mí, sentada en una sala blanca con el pecho aplastado entre las mandíbulas de una máquina zumbona, y palpé en busca del bulto que yo creía mío y a veces pensaba que era de mi madre e imaginé las mamografías como paisajes lunares. Luego ya no recordaba quien tenía el bulto, parecía que todas lo tuviéramos, era de mi madre, de mi hermana y mío, y luego volvió a sonar el teléfono y lo cogí y oí a mi padre llamarme como hacía a veces: Leah-Lisa-Mich.
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Breve resumen, por una vez: Mich y Lisa son hermanas y estudian lejos de casa. Se turnan cada año para ir a ver sus padres en la fiesta de Acción de Gracias. Su madre, Leah, no quiere hacerse la mamografía que le han ordenado los médicos y el primer año, la acompaña Lisa a la clínica. Leah, se las arregla para desaparecer y Lisa, cansada de oír cómo llaman a su madre, entra y se hace la mamografía como si ella fuera Leah. El año siguiente, es Mich quien cubre a su madre, con el resultado que refleja el final que os transcribo.
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Mi comentario: Nunca había oído hablar de Judy Budnitz. El relato, que es una preciosidad, está escrito en ese estilo tan propio de los norteamericanos que llegan después de Raymond Carver. En 17 páginas de letra pequeña, Judy Budnitz, te pasea por la vida de su familia, de las relaciones sentimentales de ella misma y de su hermana, por sus estudios, por sus decepciones y sus esperanzas y por todo lo que significa la comprensión del miedo y el amor necesario para hacerle frente. Y la desesperación de la madre que teme haber sido la causante del cáncer de su hija por haber permitido que ocupara su puesto en la sala de radiología. El título, un tanto extraño, tiene que ver con una maniobra de distracción que hace la madre en la clínica, asegurando que hay un pez rojo y enorme en la cisterna del lavabo de señoras.
El libro: Encontré el volumen que contiene este y otros cuentos muy interesantes por pura casualidad. Se titula "Lo mejor de McSweeney´s II", por lo que deduzco que debe haber un número I. Es, según la breve nota de contraportada, una recopilación de los mejores cuentos publicados en una revista "de culto" llamada Mc Sweeney, s. Tengo que decir que ha sido una sorpresa fantástica, porque se aleja un poco de los caminos trillados y aborda temas de todo tipo en sus cuentos y artículos, todos muy buenos y muy diversos; desde la ciencia ficción hasta las guerras del desierto americanas. Os dejo el único enlace que he encontrado a la revista de culto de referencia. En inglés y opción al italiano en la Wiki.
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