11 mayo 2007

Ángeles de Irisarri

Las Damas del Fin del Mundo
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(frag. Cap. I)
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Doña Uzea, señora de Finisterre o del Fin del Mundo, como la llamaban en la tierra de Galicia, y aún en Astorga, León y Carrión, andaba trastornada. Llevaba el día en un llanto, en un hipo, en un quejido. Tras vagar por la torre del faro y por el castillo todo, tras negarse a hablar con los hombres y mujeres que fueron suyos, pues los había comprado como esclavos, aunque los manumitiera la pasada Navidad para que hoy la abandonaran, subió a la torre alta, a la de la mar de dentro, para ver cómo la dejaban sus gentes, sus criadas y sus hombres de confianza: el caballerizo, el leñador, el porquero, sus doncellas, la cocinera... todos. Para ver cómo se alejaba la comitiva camino de Corcubión, del interior, a galope, y sin volver la vista atrás.
Diríase que aquella gente huía. Y sí, huía aterrorizada de un pequeño sol o luna que, después de revolotear lo indecible, de hacer piruetas y cabriolas durante un largo y terrorífico mes de octubre, se había quedado fijo en el cielo del cabo de Finisterre, encima del castillo, en vertical. Fijo, sin precipitarse desde la altura, sin cansarse, sin bajar a tomar tierra, sin ser un ave ni una piedra -pues que hubiera caído al suelo-, y brillando, brillando siempre, ya fuera día, ya fuera noche oscura, siendo cosa del diablo, tal vez, o cuando menos de otro mundo.
Y naturalmente que toda la servidumbre de la dama del Fin del Mundo escapaba. Se ausentaba a la carrera, se alejaba de aquel ser o cosa resplandeciente, pues bastante dura era la vida en aquellas tierras despobladas, sujetas al azote del frío, del viento y de la mar, como para vivir bajo el influjo de un monstruo o bicho maldito que producía a la población adulta vómitos y calenturas, y a los niños mal de aire. En vano habían intentado convencer a la señora de que se fuera con ellos a las heredades de Dumbría o de Buxantes o incluso a la casa de Lugo, en vano, pese a que adujeron muy buenas razones.
Argumentaron que ya había sido necedad que doña Uzea dejara la corte de su padre el rey Bermudo, el segundo, y que cambiara las pompas y vanidades del mundo por la tierra yerma de Finisterre, porque morar en aquellos lugares era como vivir fuera del siglo. Se había ido doña Uzea, tan niña ella, cuando el señor rey entregó a doña Teresa, su otra hija, al hachib de Córdoba como esposa, que era lo mismo que como concubina, pues tenía muchas.
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Comentario personal. Me encantó este libro "encantado" por su estructura y sus fantásticos personajes tragicómicos, que transcurre en el año 1016 y en la tierra más mágica de España. Todo es posible e imposible a un tiempo; todo sucede, o tal vez no sucede, o sucede con tanta intensidad que parece imposible que suceda :)
Contraportada. Cuando el rey Bermudo entregue a su hija Teresa a Almanzor como esposa, doña Uzea, su hermana, no sólo le avergonzará con una contundente frase de protesta: "Más valdría que los hombres solucionaran sus problemas hablando o callando a tiempo que mercadeando con sus mujeres", sino que decidirá abandonar la corte de León y partir hacia Finisterre.
... en octubre de 1016, un extraño acontecimiento... un pequeño sol o luna se ha quedado fijo en el cielo... parece cosa del diablo, pero cuando el astro se estrelle contra el suelo, no llegará el Apocalipsis sino que algunas de las criaturas más peculiares que jamás hayan pisado la faz de la tierra, empezarán a llamar a su puerta.
La autora. Nació en Zaragoza en 1947. Licenciada en Filosofía y Letras, su primera novela fue "Toda, reina de Navarra", publicada en 1991. Al reeditarse cambiaría el título a "El viaje de una reina".
También ha publicado "Ermessenda, condesa de Barcelona", "El estrellero de San Juan de la Peña", "La reina Urraca", "Historias de brujas medievales" y varias obras más. Ha recibido el Premio Lumen, el Baltasar Gracián y algunos otros. "Las Damas del Fin del Mundo" se publicó en 1999.

6 comentarios:

vitruvia dijo...

Tiene muy buena pinta,lo pongo en mi lista de pendientes.Gracias.

FRAC dijo...

Uy! No conocía de nada a esta autora. El apellido me recuerda a un profesor que tuve en la universidad...

No sabes cómo me estimulan y fascinan los relatos cuánticos, en los que todo puede pasar y no pasar a un tiempo. Con un astro fijo en el cielo, además, arremetiendo contra todas las leyes de la física. ¡Muy buena! Todo pasado por la fantasía. No me extraña que te encantara este relato.


El cambio de título por "El viaje de una reina" fue bastante adecuado.

Y no te da la vida...gggrrrr!
Yo te daré... abrazos, claro, ¿y qué pensabas?

Trenzas dijo...

Vitruvia: Bienvenida al blog, lectora :)
Muchas gracias por venir a leer con nosotros.
Un abrazo.

Trenzas dijo...

Frac: Tenemos un enano con dos caras, un paisano que anda hacía atrás en busca de su pasado y que puede ver el futuro al mismo tiempo, un salvaje vikingo que llora por el amor de Doña Uzea y una dama que, mientras hace aguas menores (o mayores) resguardada entre los arbustos, ve como su cortejo es pasado a cuchillo por los bandidos y le da un pasmo allí mismo, quedando como muerta hasta que la hija de Doña Uzea la encuentra una mañana en que había salido a pasear con sus 40 perros... :)
Desde el punto de vista editorial, el título de "El viaje de una reina" debe ser mejor, pero a mí me gustaría que quedara reflejado de qué reina se trata, ya que la reina Toda Aznar, existió y fue una mujer de "pelo en pecho" y figura imprescindible en la Historia de la España de los siglos IX y X, ya que vivió 82 años, de los cuales reinó, en la práctica, unos 50. Por cierto que es un libro que llevo tiempo buscando sin suerte; por el momento :)
Pues creía que ibas continuar la cancion del "yo te daré..." por lo menos hasta llegar a "... una cosa que yo solo sé... ¡café!"
:DDD
Abrazos y cariños
PD: Por fin llegó el Dic. Clave y al ir a recogerlo encontré "Las Horas", de Cunningham. Ya te contaré.

FRAC dijo...

Yo te daré... ¿un café con leche servido en copa? ¡maaaarchando!

wow, 82 años en el siglo X. Qué mujer, Reina por MEDIO SIGLO. Increíble, superó en mucho la media de vida de las mujeres de su época, y encima fue su reina, como si de una abeja se tratara.

¿Qué tal los dos nuevos compañeros de lectura? ¿Has probado ya alguno?
.

Trenzas dijo...

Frac: ¡bieeennn...! ;)
La reina Toda, es, en más ignorante (y que me perdone la ausencia) el equivalente a Leonor de Aquitania en Francia.
Larga permanencia en el trono, propio o por delegación, hijos y nietos casados con reyes y señores de Europa, enfrentamiento a cara de perro con enemigos poderosos, etc, etc.
En cuanto a mis dos nuevos amigos, pues verás...
Resulta que, para desgracia de mi presupuesto, cuando llegué a la librería, llevaba bastante dinero encima, así que no solo me traje esos dos, sino también...
El Profesor, de McCourt
Mapas para amantes perdidos, de Nadeem Aslan
Dos volúmenes de cuentos de Scott Fitgerald
Viajes por el Scriptorium, de Auster
Todos nosotros, poesia de R. Carver
Poesia de Carlos Barral
Poesia de F. Benútez Reyes
Carta a una desconocida, de S. Zweig
Poemas de Lawrence Durrell
y alguna otra cosilla que no me acuerdo ahora mismo.
Total, que como de El Profesor compré dos ejemplares, uno de ellos para una amiga, lo empecé a leer en su casa cuando se lo llevé y he seguido leyéndolo en la mía. Poco, porque llevo dos días organizando el desorden que ha provocado la carencia de tiempo del mes pasado (y de éste, si a eso vamos)
En fin, que en las librerías, cuando me ven aparecer, creo que se alegran, la verdad :DDD
ya iré subiendo alguna cosilla de lo nuevo.
Abrazos, cariños y un cafetito. O dos.