18 junio 2007

Ryuichi Murakami

Azul casi transparente
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Páginas 53 y 54
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Ni siquiera cuando le quité con cuidado la tirita del culo, Moko abrió los ojos.
Reiko estaba envuelta en una sábana en el suelo de la cocina, Kei y Yoshiyama ocupaban la cama, Kazuo yacía junto al tocadiscos, siempre con su Nikomat en la mano, Moko estaba tumbada boca abajo en la alfombra, abrazada a un almohadón. Había una ligera mancha de sangre en la tirita, el ano se abría y cerraba al respirar, me recordaba a un tubo de goma.
El sudor que le corría por la espalda olía a flujo y a esperma.
Cuando Moko abrió los ojos, aún con algunas pestañas falsas, me sonrió. Luego gimió cuando le puse la mano entre las nalgas y se dio media vuelta.
-Tienes suerte de que llueva, la lluvia cura, apuesto a que gracias a la lluvia no te duele mucho.
El sexo de Moko estaba pegajoso. Se lo limpié con un kleenex, y cuando le metí un dedo, sus nalgas desnudas temblaron.
Kei abrió los ojos y preguntó:
-¿Eh, así que te quedaste a pasar la noche con esa putorra?
-Cállate, estúpida, no es ninguna puta - dije, espantando una nube de pequeños insectos que volaban alrededor.
-A mí no me importa, Ryu, pero tienes que andarte con cuidado a la hora de conseguirte un chute. Jackson dice que algunos de los tíos de la zona andan muy mal, te pueden hacer pedazos.
Kei se puso las bragas y fue a preparar café. Moko extendió una mano y dijo:
-Hey, dame un pitillo, uno de esos Sah-lem mentolados.
-Se dice Say-lem, no Sah-lem - dijo Kazuo, levántandose.
Frotándose los ojos, Yoshiyama dijo en voz alta a Kei:
-El mío sin leche ¿vale?
Luego se volvió hacia mí, que tenía el dedo todavía metido en el coño de Moko y dijo:
-Anoche, mientras vosotros estábais danzando en la fiesta en el piso de arriba, a mí allá abajo, me dio un fuerte escalofrío de angustia, sabes, directo en el corazón... Eh, Kazuo, tu lo viste ¿verdad?
Sin contestarle, Kazuo dijo soñoliento:
-No encuentro mi flash. ¿Alguien lo ha escondido o qué?
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Comentario personal: Esta escena transcurre después de otra, que no me atrevo a transcribir. Esta novela ha sido comparada, por su violencia sexual, con la "Naranja mecánica" pero es mucho más explícita y mucho más trágica. Los jóvenes protagonistas, drogadictos, desorientados después de la invasión de Japón, han perdido todas sus referencias y su refugio es la droga y la prostitución. Dos cosas que les facilitan los soldados americanos de una base cercana. Es una buena novela, pero al igual que a alguno de sus protagonistas "se te revuelven las tripas" cuando la lees. Y sin necesidad de droga alguna.

6 comentarios:

MIB dijo...

Mamita!! nada que ver uno con el otro no??!? Pintando dos realidades diferentes... aunque el niño de Hajime Murakami se pueda convertir algún día en el joven de Ryuichi... quién sabe?

Del estilo de la naranja mecánica... o ... has visto Requiem por un sueño?? Es terrible!
Nunca leí una novela así... creo que prefiero imaginar otros escenarios cuando leo... no los que tengo al alcance de mis ojos cada sábado si quiero salir y ver un poco de juventud desenfrenada ... y tampoco es que la juventud sea toooooda así! eh! pero hay mucho de eso...

bueno... brrrrrrrrrr.. posteá algo bonito!!! que me quedó sabor amargo!! jeje!!

besos!!

Trenzas dijo...

Mib: No, no se convierte el niño de Hajime en uno de éstos :)
Requién.., no no la he visto. ¿Peli o novela?
Ésta, está muy bien contada. Muy metida en su época y en el ambiente, y da miedo y repugna un poco precisamente por lo natural que resulta que suceda lo que sucede en ella. Estos personajes ya están condenados a convertirse en lo que son. Y no se puede salir de ahí más que con la droga y al final, con la muerte.
Pero sí; es terrible. Y no ofendió para nada a los japoneses que le otorgaron uno de sus más prestigiosos premios literarios.
Vaaaleeee...! Ya voy a por algo bien pacífico y bonito :DD
Un beso grande, niña

Vuelo rasante dijo...

No sé si voy a ser capaz de leer una novela así. Si voy a estar todo el rato con ansias de vomitar.

ya veremos

FRAC dijo...

No, gracias. En los acontecimientos de la vida no podemos evitar episodios de violencia, pero en la literatura sí. ¡No todo iba a estar en manos de la fatalidad!
Podemos elegir los títulos que leemos, por suerte, porque sospecho que yo necesito otro tipo de lecturas.

Trenzas dijo...

Vuelo: Lo mismo un actor que interpreta maravillosamente su papel de " el repugnante de la obra ", pero al que no podemos negar el mérito de conseguir esa reacción en nosotros, pasa con ésta novela.
Por eso digo que su calidad es alta, aunque el tema sea tan duro como es.
Nada que ver con "Las edades de Lulú" :)
Un abrazo

Trenzas dijo...

Frac: Ya te dije la primera vez que hablamos de éste autor.
No sé lo que habrá escrito después porque parecía que se perfilaba como una promesa firme en Japón. Lo cierto es que no he visto ninguna otra obra suya en ninguna parte. Cierto que ya vemos bastante violencia impuesta. No es necesario elegirlo también como distracción.
Abrazos y cariños, amiga