27 marzo 2008

Anne Tyler

Propios y Extraños
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Capítulo I
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A las ocho de la noche el aeropuerto de Baltimore estaba casi desierto. Los anchos y grises pasillos estaban vacíos, los quioscos estaban a oscuras y las cafeterías, cerradas. La mayoría de las puertas de embarque no tenía más vuelos programados; las pantallas de información estaban apagadas, y las hileras de sillas de plástico, desocupadas, ofrecían un aspecto fantasmal.
Pero se oía un lejano zumbido, un murmullo nervioso, al fondo de la sala de embarque D. Una niña, sobreexcitada, jugaba a girar sobre sí misma hasta marearse en medio del pasillo, y entonces apareció un adulto que la levantó en brazos y se la llevó- la niña no paraba de reír y retorcerse- a la zona de descanso. Y una mujer con un vestido amarillo, que al parecer llegaba tarde, corrió hacia la puerta de embarque con un ramo de rosas en los brazos.
Si te acercabas un poco más y doblabas la esquina que formaba el pasillo, te encontrabas ante lo que parecía ser una gigantesca fiesta con motivo del nacimiento de un niño. Toda la zona de descanso del vuelo procedente de San Francisco estaba abarrotado de gente que llevaba regalos envueltos con papel rosa o azul, o que sujetaba racimos de globos plateados con inscripciones que rezaban ¡ES UNA NIÑA! y de los que colgaban espirales de cinta rosa.
Un hombre agarraba el asa de mimbre de un moisés, y una mujer montaba guardia junto a una sillita de paseo con tantos adornos metálicos y tan llena de palancas que parecía capaz de participar en la carrera de Indinapólis. Al menos media docena de personas empuñaba cámaras de video, y otras muchas llevaban cámaras fotográficas colgadas al cuello. Una mujer hablaba con los labios pegados a una grabadora, con tono apremiante y confidencial. El hombre que estaba a su lado cargaba con un asiento infantil de coche tapizado de velvetón.
MAMÁ, rezaba la chapa que llevaba la mujer en la solapa, una de esas chapas plastificadas como las que se ven en los años de elecciones. Y la del hombre rezaba PAPÁ.
[...]
Y no sólo estaban MAMÁ y PAPÁ; también estaban la ABUELA y ABUELO, repetidos; dos juegos completos.
[..]
Una pausa. Una especie de momento de concentración.
Una mujer asiática elegantemente vestida salió por la puerta con un bebé en brazos. El bebé debía de tener cinco o seis meses, y ya podía mantener la espalda erguida. Tenía las mejillas regordetas y una asombrosa mata de pelo negro y liso, cortado muy recto a la altura de las orejas y con flequillo, y llevaba un pelele rosa. "¡Oh", exclamaron todos, incluso los extraños [...]
La futura mamá extendió ambos brazos y dejó que la grabadora colgara del extremo de su correa. Pero la mujer asiática se paró en seco con un aire autoritario que la protegía de cualquier aproximación. Se irguió y preguntó:
-¿Donaldson?
-Sí, Donaldson. Somos nosotros- contestó el futuro papá con voz temblorosa. Había conseguido librarse del asiento del coche (se lo había pasado a alguien sin mirar a quién), pero seguía detrás de su mujer y tenía una mano posada en su hombro, como si necesitara apoyo.
-Felicidades -dijo la asiática-. Esta es Jin -Ho.
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Comentario: A pesar de que aquí sólo aparece una de ellas, esta es una historia de dos familias que, en el mismo día y hora, reciben en adopción a sus hijas coreanas. Mientras la familia americana que hemos visto explaya su contento y su emoción, haciendo partícipes a todos sus miembros, la otra familia, los Yazdan, son solo tres; padre, madre y abuela. Y no hacen ningún ruido. Lo que no significa que no estén igualmente deseosos de recibir a su hija. El libro pone en contraste dos formas de vida. De un lado, los Donaldson, americanos hasta la médula; de otro, los Yazdan, inmigrantes iraníes. De similar nivel cultural y económico pero con las diferencias propias de su situación logran, a pesar de las reticencias y de los múltiples choques, ser tan familia entre ellos como sus familias de sangre. Esto es un resumen que no dice apenas nada de las múltiples facetas y lecturas que tiene el libro. Sería una novela más, si no fuera por el inmenso talento conque Tyler pone ante nosotros toda una batería de situaciones que nos introducen en la complejidad de las relaciones entre personas de diferentes culturas. Aunque parezca que las raíces de cada cual, hayan quedado atrás, no es cierto y muchas veces la negación es una afirmación en nuestros principios. Y eso, auqnue ni siquiera hayamos vivido nunca en el lugar del que procedemos.
La autora: Nació en Minneapolis en 1941. Es Licenciada en Literatura. Desde la publicación de "El Turista Accidental", en 1986, que ganó el Premio de la Crítica Estadounidense su éxito no ha cesado. Dos años más tarde se alzó con el Premio Pulitzer por "Ejercicios Respiratorios". Ha escrito también "Cuando éramos mayores" y "El matrimonio amateur", entre otras muchas obras. Es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras. Con todo merecimiento, a mi parecer.

10 comentarios:

MentesSueltas dijo...

Interesante este tema. Complejo, pero creo que es muy valorable el gesto de amor de la adopción. Estará en cada corazon del que recibe una criatura, darle el amor, el apoyo y el cariño, para que se forme una familia, que crezcan nobles. En fin...
Te abrazo
MentesSueltas

Trenzas dijo...

Mentessueltas: Sí, amigo: muy interesante y humano. Tengo familia y amigos que han adoptado en China y la complejidad del proceso puede llegar a sacar de sus casillas a cualquiera. Luego ya, cuando llega la niña (casi siempre lo es) todo cambia. Nadie recuerda lo que sufrió, espero y pagó por esa joya de criatura.
Me alegra verte, querido amigo.
Un abrazo fuerte.

Anónimo dijo...

tieta:No sé si yo sería la americana o la iraní,sí se,que me he emocionado leyendolo.Mi imaginación a volado hasta el punto de poder abrazar a mi "hija".
En fin ahí se queda,con un suspiro de resignación.Gracias por hacerme soñar algo tan deseado.petonets.

Trenzas dijo...

Hola, nebodeta; Pensé en ti cuando transcribía este post. Aunque la novela se centra más en el discurrir de las vidas familiares y no tanto en el hecho mismo de la adopción, sí que resulta claro que esas niñas cambian sus vidas. Esta primera familia, adopta otra vez, y en China. Así que al final son 3 las niñas que llegan. Es una novela muy tierna; llena de matices.
Molts petons, carinyo. Per a tots.

Imagine Photographers dijo...

Me parece un tema muy interesante que plantea muchas cosas sobre la familia, las culturas, los origenes, etc. Si me ánimo un día lo buscare:)...de momento te doy una primicia,"he desenterrado y ordenado toooodos los libros que tengo por casa" de momento no leo pero por lo menos ya los veo casi todos:)
Molts petons

Trenzas dijo...

Imagine Franki: Lo es, sin duda. Y si la familia adoptante desea preservar el vínculo con el origen del adoptado, cosa muy deseable, aún se complica más.
¡Alaaaaa...! Hay que ver como te pones en cuanto trabajas un poco :DDD
Verlos ya es algo, por aquello de lo que no se ve es como si no existiera. Ya sabes que existen, ahora solo falta tener tiempo y ponerse a leer. Pero tranqui, que tu ya lees, y nos lees, con tus estupendas fotos.
Molts petons, estimat amic.

FRAC dijo...

Esta autora no me suena de nada, y ya veo que me estoy perdiendo algo que vale la pena conocer.
Pero el tema de la adopción no me resulta del todo extraño. Lo traté en un cuento infantil.

Trenzas dijo...

Frac: Es curioso, pero tengo la impresión que perdemos de vista, lirariamente hablando, mucho antes a las mujeres que a los hombres. Por ejemplo, decimos Truman Capote, también ganador de un Pulitzer, y todo el mundo sabe quien es, aunque no le haya leído. Y ahí está Nelle Harper Lee, mujer, que ganó el mismo premio por "Matar a un ruiseñor" y solo recordamos a Gregory Peck, como protagonista de la película.
Y tantas otras :(
Tema sensible este de la adopción. Compromete corazones.
Abraçades i petons, nena.

FRAC dijo...

Gracioso y lamentable, el caso de las mujeres en el ámbito artístico. ¿Cuántos pintores, que han pasado a la historia, fueron en realidad mujeres? ¿O cuántos músicos? Y en literatura, me viene ahora a la cabeza el caso de Toni Morrison, mujer Nobel ¡con nombre masculino!

"Matar a un ruiseñor", ¿sabes? recuerdo este libro en mi casa, cuando yo era una adolescente.

El tema de la adopción tiene varias caras. Relaté el caso real de una familia catalana que tiene una hija, y decide adoptar dos hermanos colombianos de 2 y 3 años. Sí, es un compromiso en firme; implica una forma de entender a vida y percibir los sentimientos.

Trenzas dijo...

Frac: Una novela preciosa "Matar a un ruiseñor". Yo también la leí de jovencita y la he releído varias veces. De T. Morrison, me gustó especialmente "Jazz" que aún está por aquí.
La próxima etiqueta, o tal vez el próximo blog, tiene que llamarse "Mujeres olvidadas". No costaría nada encontrar miles de nombres que poner :)

Si se facilitaran los trámites, las adopciones se multiplicarian. Tenemos una fibra muy sensible en ese sentido.

Petonets, maca.